Aprendiendo del fracaso

Sebastián Barroso

Fracaso: Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio (según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua).

¿Cuántas veces has fracasado?

Esta fue la pregunta que le hicieron a un amigo en una entrevista de trabajo. Éste, sorprendido, me lo contaba con cierta sorna, cuestionando la utilidad de la pregunta. Por supuesto el entrevistador buscaba la respuesta que ningún candidato se atrevería a responder.

Por mi experiencia, es decir de donde provengo profesionalmente, he podido contemplar el fracaso de muchos compañeros de profesión que se han visto abocados a cerrar sus negocios, emigrar, cambiar de sector o (la mayoría) a sobrevivir a la espera de que los tiempos vuelvan a ser como antes. Yo mismo cerré mi estudio de arquitectura en 2010.

La mayoría de nosotros, en un momento determinado, nos llegamos a preguntar por qué hemos fracasado. En mi sector, la respuesta fácil ha sido echar la culpa a la crisis, que por supuesto ha influido notablemente, pero no ha sido el único condicionante.

Con el paso del tiempo he podido reflexionar sobre ese fracaso que me llevó al cierre de mi empresa y cómo podría haber puesto más tierra de por medio para que hoy no me hubiera pasado lo mismo. No puedo asegurar que lo hubiera conseguido, pero desde luego, tengo la percepción de que las cosas habrían sido distintas.

Uno de los principales errores que cometen los emprendedores y la gran mayoría de los profesionales autónomos, cuando inician su actividad, es no saber diferenciar y reflexionar sobre las tareas directivas y productivas de la organización. En el caso de los arquitectos nuestro problema es que nos centramos tanto en el proyecto, en la configuración del edificio que nos olvidamos de que necesitamos un cliente que nos encargue ese proyecto que nos gusta tanto.

El otro, es creernos que los negocios permanecen inalterables al paso de los tiempos. Hubo un tiempo en que cuando los arquitectos llegaban a las obras, el personal se cuadraba ante sus indicaciones. Hoy te preguntan que quién eres tú. El problema es que muchos compañeros creen que esos tiempos de prestigio profesional volverán y que los arquitectos podemos despachar a los clientes sin necesidad de realizar labores comerciales. Saber adaptarse, entender nuevos productos o servicios, nunca dar algo como verdad absoluta o ser humilde ante las restricciones y la alta competencia son claves para gestionar los cambios en tu empresa.

Cuando he conversado con alguna persona abatida por algún fracaso empresarial, siempre le aconsejo que escriba en un papel, de manera crítica, qué condicionantes le abocaron al fracaso de su anterior aventura y cómo podría haberlo evitado. Me suelen comentar, al poco tiempo, que como consecuencia del ejercicio detectaron algunas iniciativas interesantes que aplicar y/o evitar en sus nuevas ideas empresariales.

Un fracaso te curte, y el entrevistador de mi amigo lo sabía. Además para los que tienen más tesón les sirve para afrontar los nuevos retos con mayor nivel de madurez. Por suerte, las personas servimos y somos capaces de hacer bien muchas cosas (aunque unas nos gusten más que otras) y no hay nada más reconfortante que triunfar profesionalmente si lo haces después de haber fracasado en un negocio anterior… y en eso estamos!

Sebastián Barroso

Sebastián Barroso

Arquitecto - Emprendedor - Experto en Project Management

Socio de AUNA Construcción y Facility Services

Project Management Professional certificado por el PMI.

Experto en Dirección de Proyectos por el Instituto de Estudios Cajasol.

Fundador de la Asociación de Project Managers de Andalucía.

Formador de distintas áreas de Project Management en la Cámara de Comercio de Córdoba, Instituto Cajasol o la Fundación Andalucía Emprende.

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