Un equipo desde una plantilla

Antonio Alemán

En agosto con el mercado de fichajes casi cerrado y con la competición seria a punto de comenzar,  los medios de comunicación en España se han buscado una polémica sobre cuál de los dos grandes, Barça  y Real Madrid, tiene la mejor.

El Barça ha tirado de chequera y ha abandonado su sumisión hacia la cantera que tan buenos resultados le ha dado en los últimos años. Es verdad que siguen manteniendo muchos canteranos, pero han salido para buscar los relevos naturales y esperados de Valdés, Puyol y Xavi. Muchos canteranos pero con una situación muy diferente a cuando tres canteranos- Messi, Xavi e Iniesta- eran candidatos al balón de oro.

El Real Madrid sigue con su política de fichar a los jugadores más caros, porque su presidente presume de ser capaz de hacerlos rentables y porque así mantiene su popularidad frente a los seguidores -¿forofos?-. Este año, esta política le ha llevado a crear overbooking en las posiciones del centro del campo.

La calidad de ambas plantillas es una buena polémica periodística, pero no tiene ningún valor real a la hora de entender quién va a ganar La Liga o las otras competiciones, porque la calidad de la plantilla tiene poco que ver con hacer un equipo competitivo, que es lo que da buenas pistas para el futuro de la competición.

Dos son los ingredientes necesarios para construir un equipo competitivo desde una buena plantilla: Un entrenador y un sistema de juego. Cuando alguno de los dos elementos, o ambos, fallan ni con la mayor inversión en jugadores se conseguirá el éxito esperado.

El Barça tiene un sistema claro y probado, ¿agotado? – no creo- , y tiene un entrenador que aún siendo de la casa es una incógnita (buena temporada con el Celta y mala temporada con la Roma).

El Real Madrid renuncia a cualquier sistema, ya que sería incompatible con la fiebre de fichar a los más caros, sería imposible por la falta de continuidad de sus entrenadores y sobre todo porque no ha existido un “Cruyff merengue”.

Las empresas son mucho más parecidas de lo que pudiésemos pensar a los clubs de fútbol, y como en el fútbol hay más cultura de fichar que de desarrollar a los profesionales desde la cantera. Además, suele haber muy pocas empresas con capacidad de fichar a quien quieran y muchas más que cubren sus necesidades como pueden.

También en las empresas la plantilla y el equipo competitivo están separados por un manager- una estructura de managers- y una estrategia; y si ni el manager ni la estrategia funcionan no se producirá el salto.

El Barça, por tanto, tendría más opciones que el Real Madrid para tener mayor éxito, sin embargo, podría suceder que el equipo más competitivo no fuese ninguno de los dos, si no que volviese a ser el Atlético de Madrid, porque el Cholo ha demostrado ser el mejor entrenador, ya que:

  • Tiene condiciones para dirigir, que no todo jugador – o empleado- tiene.
  • Tiene espíritu ganador.
  • Blinda la gestión – su trabajo – frente a la influencia del presidente (el manager de negocio).
  • Es realista: Tiene un esquema de juego basado en las condiciones de sus jugadores.
  • Comunica muy bien: Verbaliza claramente sus objetivos y las claves para conseguirlos (“partido a partido”).
  • Consigue del equipo más de lo que vale la suma de sus componentes y éste es el puente entre la plantilla y el equipo competitivo.
  • Tiene respeto absoluto a su esquema.
  • Es muy exigente.

Si queremos construir equipos competitivos en las empresas echemos un vistazo al Cholo.

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